Querido Amante,
Fueron muchos años sabiéndote preferido,
el que me hacía y me volvía a hacer.
Hoy, me miro al espejo y digo,
ésta no soy yo! Esta es otra que no puedo definir.
La que construiste se marchó sin dejar rastros que seguir
ni rostros que mirar. Esa era ella, la de mirada almendrada y fija,
la de sonrisa luminosa.
Dime que no, dime que mis manos no fueron mis manos, ni mi boca mi boca.
Que no eran las de siempre,
que esa noche de luna llena en que desnudaste tu vida ante mis sentidos,
mi tacto era frío, mis ojos no miraban, mi boca temblaba y mis oídos no
percibieron el timbre de tu voz.
Siempre supe que no eras mío. Tanto me convencí de lo contrario
que me creí el pasado y viví un futuro que no llegó.
Ahora me río de saber que estarás tan cerca y a la vez tan lejos,
pero no me hará falta tu calor, amado mío.
Otras pieles nuevas me cobijan y unos labios frescos humectan mi piel.
Ahora estoy más cerca de la puerta del paraíso.
Se que te volveré a ver. Porque me buscarás e implorarás por mí
pero ya será tarde.
Atentamente
La mujer de las mil despedidas