Como puñal entre los míos, sus ojos, cual braza de carbón encendio herían mi alma.
Lo sabía … y lo gozaba
No perdía la más ínfima de las oportunidades para lograr su efecto en mí.
Sacaba las pocas lágrimas que de reserva me quedaban.
Mis cicatrices y la fisura de su alma eran insignificantes ante su gozo.
Yerba buena o mala le arrebataste la vida.
2 comentarios:
Maria querida, estoy disfrutando mucho tu blog. A veces no escibo, pero lo leo siempre.
Lorgi
Increible
Cuando escribì esto pensè en tì. Que bueno que te asomaras a nuestro balcòn. Fuera de la Web hay tazas de cafè esperando por tì.
Un abrazo fuerteeeeeeeee.
Este espacio es tuyo.
Se que lo sasbes y lo asumes.
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