jueves, 14 de agosto de 2008

MAL HERIDA POR LA YERBA BUENA

Como puñal entre los míos, sus ojos, cual braza de carbón encendio herían mi alma. Lo sabía … y lo gozaba No perdía la más ínfima de las oportunidades para lograr su efecto en mí. Sacaba las pocas lágrimas que de reserva me quedaban. Mis cicatrices y la fisura de su alma eran insignificantes ante su gozo. Yerba buena o mala le arrebataste la vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Maria querida, estoy disfrutando mucho tu blog. A veces no escibo, pero lo leo siempre.
Lorgi

María Scharbay Martínez dijo...

Increible
Cuando escribì esto pensè en tì. Que bueno que te asomaras a nuestro balcòn. Fuera de la Web hay tazas de cafè esperando por tì.
Un abrazo fuerteeeeeeeee.
Este espacio es tuyo.
Se que lo sasbes y lo asumes.